Nutella…perrita Border Collie que busca diabetes en las personas

Es conocido que los perros tienen una nariz prodigiosa. Además de fría, húmeda y fascinante, la nariz está equipada con aproximadamente 220 millones de células olfativas que permiten a los perros separar y distinguir los miles de aromas que flotan en el aire, muchos de los cuales son imperceptibles para nosotros.

Catherine Reeve, estudiante de doctorado en la Universidad de Dalhousie en Canadá, aprovecha esta habilidad canina en favor de la salud de quienes padecen diabetes. Con la ayuda de Nutella, una perrita Border Collie de 4 años, está realizando una serie de ensayos con el objetivo de saber si los perros, mediante el olfato, son capaces de percibir alteraciones en los niveles de azúcar en la sangre, ya sea bajas anormales (hipoglucemia) o alzas desmedidas (hiperglucemia).

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Cabe destacar que existen perrunos entrenados para detectar hasta con una hora de antelación, dichas oscilaciones nocivas. Mediante señales específicas, como ladridos o toques con las patas, alertan a sus tutores enfermos de diabetes que van a sufrir una crisis, permitiéndoles tomar las medidas pertinentes. Inclusive, algunos les acercan comida o las medicinas que necesitan para su tratamiento.

Con todas sus virtudes, aún existen muchas desventajas que han limitado poner este recurso al alcance de la población en general. Los perros de asistencia para la persona diabética viven un proceso de adaptación que los condiciona y vincula estrechamente con la persona que deberán vigilar, a fin de que sean capaces de responder a las señales aromáticas que esta persona emite. Además, el entrenamiento personalizado implica que su costo sea elevado en miles de dólares, precisamente por la cantidad de tiempo y esfuerzo invertidos para proporcionar al perruno y al enfermo un entrenamiento personalizado.

Catherine, a la par de Nutella, tiene la intención de poner su granito de arena para disminuir esta brecha. Con sus investigaciones, pretenden descubrir si existe un olor asociado a las fluctuaciones de azúcar en la sangre. De conseguir demostrarlo, se abriría la posibilidad de entrenar escuadrones de perros detectores de hipoglucemia e hiperglucemia en el laboratorio, y capaces de atender a varias personas, sin distinción.

Acto seguido, da a oler una de las muestras previamente recolectadas a su peluda amiga y le pide que la identifique entre las opciones disponibles. Para evitar que Nutella se habitúe a la esencia de un sólo sujeto, procura rotar la fuente del material aromático utilizado en cada prueba. Si acierta, es recompensada con croquetas, golosinas o una jugosa salchicha.Las pruebas realizadas se llevan a cabo de la siguiente manera. Catherine recoge muestras de aliento de distintos paciente de diabetes tipo 1, con niveles bajo, medio y alto de azúcar en la sangre. Después, impregna torundas (bolas de algodón) con ellas y las coloca en tres tubos cerrados.

Sobra decir que la canina siempre se muestra dispuesta a cooperar. Hasta su tutora se ve obligada a darle descansos forzosos, ya que a veces Nutella se niega a dejar el laboratorio por lo estimulante que le resulta la actividad. ¡Es toda una científica!

Catherine espera tener las conclusiones de su investigación a más tardar en un año, cuando se gradúe. Esperamos que pueda comprobar su teoría, y con ello, contribuir a mejorar la vida de las millones de personas con diabetes alrededor del mundo.

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